Monseñor José Siro González Bacallao, obispo emérito de la Diócesis de Pinar del Río, ha encargado a uno de sus sacerdotes, el presbítero Juan Lázaro Vélez González, retomar la Carta Pastoral de 1993, “El amor todo lo espera”, a manera de reflexión, ante la difícil situación por la que atraviesa Cuba.
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La reflexión, que sirve a la vez de texto introductorio a la misiva de 1993, fue publicada en el sitio web del Centro de Estudios Convivencia y resalta “valores y actitudes”, así como la “vigencia” del mensaje de la que ha sido considerada la misiva más influyente de obispos católicos al pueblo de Cuba, en los últimos treinta años. Vélez González considera que “El amor todo lo espera” es el documento preciso, no sólo para la década de los años noventa sino para la realidad que viven hoy los cubanos, “aunque en otras condiciones por el agravamiento de los años”.
En este sentido, hace un llamado a “liberar la conciencia personal y común de todas las formas de resentimientos, violencia, descalificaciones, guerras internas, bloqueos externos e internos que la herencia de culpas del pasado pudo habernos dejado».
El presbítero considera que es el amor el único camino de cara a la reconciliación nacional en Cuba y agregó que “no podemos permitirnos gastar la vida en ensayos fallidos y en fórmulas mágicas que resultan estériles para la dignidad plena de los hijos de una nación que tropieza una y otra vez y quiere, de una vez y por todas, levantarse y contemplar la belleza de la vida.”
La reflexión introductoria de Vélez González culmina con la certeza de que “El amor todo lo espera”, pero considera que “Cuba se merece promover ese amor con más premura, porque la vida se nos va en un suspiro.”
En 1993, en medio de una situación caótica y sin precedentes, Cuba estaba abocada a una crisis total, luego del derrumbe del campo socialista y la eliminación de los subsidios de Moscú. En ese año, los obispos cubanos en su mensaje pastoral al pueblo de Cuba redactaron “El amor todo lo espera”, inspirados en la carta de San Pablo a los Corintios, en las sagradas escrituras.

