Cuba: familiares de presos envían carta abierta a la Iglesia

Personas desesperadas por la detención y asedio de sus familiares por parte del régimen comunista en Cuba recogió sus reclamos en una carta abierta a la Iglesia Católica.

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Según indicó Estado de Sats en un comunicado, «desde la campaña por la liberación de los presos políticos cubanos, #PresosDeCastro, que viene desarrollando Estado de SATS desde junio del 2019, damos a conocer el importante reclamo de madres y familiares de los detenidos y acusados por el régimen cubano por manifestarse pacíficamente el 11 de julio y en días sucesivos. Esta carta abierta va dirigida a la Iglesia Católica, en especial a sus líderes y la alta jerarquía de esta importante institución religiosa y cívica en nuestro país».

Asimismo, esta organización usó las palabras del Padre Castor José Álvarez Devesa, desde Camagüey, para reafirmar que «es el momento en que nos toca, en Cuba, aplicar la Doctrina Social de la Iglesia, que hace que se cumpla por parte de la Iglesia -la esposa de Cristo, la que lo conoce a él- el misterio de su Encarnación», como expresara desde Camagüey el Padre Castor José Álvarez Devesa, en busca de una «Cuba resucitada», reportó Diario las Américas.

Presos en Cuba

Y agregó una cita del Padre Pío: «Siempre debemos tener coraje, y si nos llega alguna languidez espiritual, corramos a los pies de Jesús en el Santísimo Sacramento y ubiquémonos en medio de los perfumes celestiales, y sin duda recuperaremos nuestra fuerza», esto, «para una Cuba donde resuciten, junto a la fe, los derechos y las libertades».

Estado de Sats invitó «a todos los familiares de los detenidos y acusados por participar en las manifestaciones del 11J a unir sus firmas y apoyo a este necesario y legítimo pedido a la Iglesia».

Carta de madres y familiares en Cuba

La Habana, 11 de octubre de 2021

Cardenal Juan de la Caridad García, Arzobispo de La Habana,

Conferencia de Obispos Católicos:

A tres meses de las protestas espontáneas y pacíficas del 11 de Julio (11-J) en Cuba, madres, esposas, hijas y familiares de detenidos y perseguidos, manifestamos nuestras profundas quejas y preocupaciones por la situación y estado de nuestros seres queridos.

No son pocos los cubanos que fueron violentamente arrestados a raíz del 11-J por ejercer el derecho elemental a la manifestación pacífica, que luego mantuvieron incomunicados durante semanas, que hoy permanecen arbitrariamente detenidos, que han sido golpeados y abusados, que han contraído el COVID-19 en las prisiones y que enfrentan un futuro incierto.

Las protestas del 11-J fueron consecuencia de una larga y aguda crisis general que enfrenta nuestro país. La absoluta falta de libertades y de oportunidades, el fallido sistema económico que nos ha condenado a una eterna crisis, la ausencia de voluntad política para escuchar las verdaderas necesidades del pueblo, la debacle del sistema de salud y el mal manejo de la pandemia, conllevaron a que a lo largo de la isla miles de cubanos se lanzaran a las calles pacíficamente para demandar respeto a sus derechos, en un desesperado grito de libertad.

A toda esta situación, en medio de un sistema contrario a la separación e independencia de poderes, se suma la carencia de un sistema jurídico legal, la ausencia del debido proceso y la existencia de un cúmulo de injusticias y violaciones legales, resultado de la represión y la impunidad del régimen. Incluso existen casos de familiares que también terminaron encarcelados por el mero hecho de reclamar que se cumplieran las normativas que el propio sistema ha trazado.

Al no contar con derecho alguno y sentirnos completamente desamparados en una sociedad regida por el Estado comunista y donde ninguna institución es independiente de este, nos vemos restringidos como ciudadanos, al punto de sentirnos minimizados, despreciados, violentados.

Protestar pacíficamente no es un crimen. Decir lo que se piensa no es un crimen. Ser hombres honestos y cubanos con pensamientos propios tampoco es un crimen. No es un crimen querer ejercer nuestros derechos y libertades como seres humanos, aunque a quienes se atrevan a defenderlos se les detenga y condene por supuestos delitos cuyo objetivo es enmascarar el escarmiento por atreverse a exigir libertad. Pedir libertad no es ni podrá ser jamás un crimen. Muy al contrario: es la única manera coherente y digna de oponerse al crimen y la injusticia.

Por todo lo aquí explicado, nos dirigimos a las autoridades eclesiásticas para pedirles su inmediata y formal intervención en aras de lograr la liberación de todos los cubanos que ejercieron el derecho fundamental a la libertad de expresión y manifestación pacífica.

Le rogamos a la Iglesia Católica que nos acompañe en esta necesidad urgente de hacer justicia, de hacer el bien, de defender que se haga el bien como expone la Doctrina Social de la Iglesia, y se considere nuestro pedido como hijos de Dios, para que nuestra súplica mueva conciencias y aplaque todo sentimiento maligno y miserable, para que renazca la verdad, la dignidad, la libertad y el amor en nuestra Cuba.

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