Régimen castrista: un lobo con piel de oveja

El régimen cubano recurrió a su habitual estrategia de victimizarse, culpar a EEUU de las tensiones internas en la Isla y estar detrás de la marcha cívica por el cambio, convocada para el próximo 15 de noviembre.

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La Asamblea Nacional del Poder Popular publicó este fin de semana una declaración contra la iniciativa en apoyo a los manifestantes del 11 de julio aprobada en la Cámara de Representantes de EEUU, según Diario las Américas.

También la oficialista Unión de Historiadores de Cuba se sumó a «las denuncias» contra las supuestas «acciones anunciadas por los enemigos internos y externos de la Revolución», en referencia a la marcha del 15N.

Régimen castrista

Acorde a la Asamblea Nacional, el apoyo de los políticos del «Congreso de los Estados Unidos de América» tras la represión contra los manifestantes del 11J es «una resolución (con) contenido injerencista y lesivo a nuestra soberanía (que) está encaminada a sustentar la guerra no convencional que su Gobierno lleva a cabo contra nuestro país».

El Parlamento comunista omitió que la iniciativa expresa la «solidaridad» de Washington con los cubanos que fueron detenidos el 11J y condena los «actos de represión» del Gobierno de Cuba, además de pedir la «inmediata liberación» de quienes fueron detenidos «arbitrariamente» durante las protestas.

Sin embargo, el comunicado insistió en la retórica del régimen de que «el Gobierno estadounidense continúa reforzando el bloqueo genocida, económico, comercial y financiero, dirigido a estrangular la economía nacional y asfixiar a nuestro pueblo, a la vez que incrementa las acciones subversivas junto a la creación y promoción de campañas político-comunicacionales con las que inundan las redes digitales para tergiversar nuestra realidad, tratar de provocar desestabilización, aparentar ingobernabilidad, promover el caos e imponer un golpe suave que ponga fin a la Revolución Socialista y sus conquistas».

Asamblea Nacional del régimen castrista

La Asamblea Nacional calificó el apoyo dado a los manifestantes del 11J como un «nuevo engendro anticubano». Según La Habana, hay un «incremento de la retórica agresiva y amenazante utilizada por funcionarios del Gobierno y miembros del legislativo estadounidense, destinada a justificar una posible nueva escalada en la política de confrontación de Estados Unidos de América» contra Cuba.

El Parlamento cubano llamó a los grupos afines al régimen, «con sólidas bases en los Estados Unidos de América», a apoyar las acciones en el exterior en apoyo a La Habana. «Llamamos a gobernantes y legisladores de ese país (EEUU) a escuchar a los amplios sectores de su población que abogan por el fin del bloqueo y la política agresiva contra Cuba, por establecer canales de diálogo y respeto entre ambos países que contribuyan al desarrollo de intercambios y colaboración en áreas de mutuo interés y beneficio bilateral», agregó.

Según el comunicado, a los políticos de EEUU «no les asiste ningún derecho para interferir en los asuntos internos de Cuba, que solo competen a nuestro pueblo. Cuba nunca se pondrá de rodillas, ni aceptará órdenes de amo extranjero alguno. Como expresara nuestro presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez: ‘¡Tenemos Patria y defendemos la Vida! Y seguimos siendo de ¡Patria o Muerte!», concluyó con el intento de apropiación de Díaz-Canel de la canción «Patria y Vida».