Hoteles en Cuba: huéspedes pelean por conseguir comida

Las peleas entre los huéspedes para conseguir comida; marcan el fin de año en los hoteles cubanos. Dos mujeres cubanas relatan las desagradables experiencias vividas. La mujeres solo querían pasar un fin de año agradable y salir de la agobiadora rutina diaria.

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«Estafada», así define Muñoz su estadía de fin de año en el Hotel Grand Memories de Cayo Santa María. A diferencia de las celebraciones de fin de año en el resto de los hoteles de otros países, la cubana solo encontró carencias y decepciones a cada paso en la instalación estatal.

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Las peleas entre los huéspedes para conseguir comida; marcan el fin de año en los hoteles cubanos. La cubana Giselle Muñoz relató su desagradable experiencia

Muñoz no se quedó tranquila con su terrible experiencia en el hotel cubano. Denunció su caso a traves de las redes sociales. La cubana publicó un video, acompañado de un texto explicativo de la desagradable situación que tuvo que vivir.

La mujer describe su habitación: «El aire acondicionado no enfriaba. El refrigerador no enfriaba. La ducha no tenía agua caliente. El televisor no tenía ni mando ni se veía porque tenía la pantalla partida; y las colchas de taparse olían a nido de ratón».

«Sin carne de cerdo, sin comida, prácticamente, sin personal para atender y que abasteciera la cantidad de clientes. Las personas esperaban ansiosas las manzanas y las uvas». Muñoz también denuncia que los huéspedes pagaron «un suplemento alimenticio que incluía frutas, frutas que yo jamás vi».

«Tuvieron que meterse varias personas a la cocina para reclamar la comida y las frutas y entonces salió una cocinera a repartir una triste cajita de uvas para tantos clientes».

«Hubo golpes, empujones y de todo lo antes nunca visto por un puñado de uvas, que al final cayeron todas al piso porque las mismas personas rompieron la caja intentando llevárselas».

Hoteles en Cuba: huéspedes pelean por conseguir comida
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Gina, cubana residente en Miami, vino a Cuba a pasar el año nuevo con su familia. Para esto, rentó una habitación por cuatro días en el hotel Roc Arenas Doradas de Varadero. La mujer describe la que parece ser una situación general de los hoteles cubanos.

«Me pasé los cuatro días haciendo cola, cola para el buffet, cola para el desayuno y cola en la recepción para dejar mis quejas. Me daba la impresión de que habían aceptado más huéspedes que la cantidad de comida de la que podían disponer».

«Las opciones de alimentos muy reducidas y la confección muy mala, pero lo peor para mí fue comprobar que en cuanto notaban que yo era una cubana que vivía en Miami pasaban a tratarme muy diferente a cómo le hablaban a mi madre, mi hermano y mis sobrinos». Para Gina «resultó frustrante que iba a descansar y regalarle un momento divertido a mi familia pero terminamos fajándonos por la comida y estresados por las colas».

Fuente: 14ymedio.

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