Un artículo destapa el fenómeno de la ciberprostitución en Cuba y el intercambio de contenido erótico por dinero entre la juventud en la isla.
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Ahmed estudia y trabaja. Lo de estudiar todos lo saben en su familia pero lo de trabajar es un secreto que no les puede revelar. Quizás si se tratara de un empleo de medio tiempo como mesero en un restaurante o arreglando jardines los fines de semana no sería tan discreto, pero Ahmed por más que intentó conseguir algo así “normal” —como él mismo llama a emplearse por un salario en una empresa— no tuvo éxito, menos en estos dos años de pandemia en que la mayoría de los bares y restaurantes estuvieron fuera de servicio, y los que han vuelto a abrir (puesto que muchos cerraron definitivamente), lo han hecho bajo ajustes de todo tipo, incluida la contratación de personal.
De modo que Ahmed no fue contratado por nadie pero, aun así, encontró el modo de ayudar a sus padres a sostener la casa y los estudios en la universidad vendiendo fotos y videos de su cuerpo desnudo, algo que promociona en varios grupos privados de Facebook y WhatsApp, reportó Diario las Américas.
Ciberprostitución en Cuba
No posee lo que él mismo llama “un cuerpo de revista”, más bien es delgado en extremo, pero afirma que ha tenido buena suerte, aunque también algunos contratiempos con ciertos clientes que han pretendido timarlo. No obstante, a diario logra hacer el dinero suficiente para comprar ropa, darse algunos lujos como tomar un taxi en vez de viajar en guagua y hasta llevar a la novia a pasear de vez en cuando, porque, nos dice, “esta pincha da su cosa, es una entradita, pero no para hacerse rico”.
“Lo hice como jodedera (broma). Un día estaba tomando con unos brothers y nada, estábamos pasmados y queríamos seguir (…). Nos metimos en Facebook a ver si cambiábamos fotos por saldo (telefónico) y quién te dice que en dos minutos hicimos 1 000 pesos; la gente está loca (…). Yo nunca muestro la cara, casi siempre me piden fotos o videos masturbándome, ese tipo de cosas y hay quien paga cantidad por esas cosas, tengo hasta clientes fijos que todas las semanas me ponen saldo (…), hasta recargas del Yuma (extranjero) me han puesto”, asegura Ahmed, evidentemente orgulloso de su éxito pero al mismo tiempo lamentando el haber llegado a lo que hace por dinero, siendo un estudiante que aspira algún día a trabajar como biólogo, aunque no en Cuba.
“Quisiera trabajar en Cuba pero esto se ha puesto imposible. Voy a terminar (la carrera) porque ya me queda un año pero la cosa no está para estudiar. Yo estuve a punto de dejarla y ponerme a trabajar en jardines porque me gustan las plantas, pero ni eso uno encuentra, y cuando se da te pagan muy mal (…). No quisiera tener que estar vendiendo fotos pero no hay de otra. Aquí solo pueden estudiar con tranquilidad los hijitos de papá, sin estar en el invento”, afirma el joven.
Personajes en Cuba
Jansel es amigo de Ahmed e igual estudiante universitario que saca un dinero de la venta de fotos en internet pero, en su caso, no usa imágenes de su cuerpo desnudo sino que se ha creado varios perfiles falsos en redes sociales desde los cuales interactúa en los grupos donde los usuarios suelen demandar tales servicios.
Como vive en un pequeño apartamento de Centro Habana donde debe compartir habitación con su hermano adolescente, además de que con él viven sus padres y abuelos maternos, le resulta casi imposible encontrar algo de tiempo y privacidad para sacarse fotos, por lo que acudió a su propia estrategia de “pasar gato por liebre”.
“Al final lo que quieren es fotos, de quién sea mientras sean fotos que los ponga calientes. Siempre uno encuentra a alguien que se pone caliente facilito y ya, uno le saca al menos 120 pesos de saldo antes de que te bloquee (…) cuando se da cuenta que no eres el de las fotos, pero ya le sacaste alguito”, dice Jansel y se echa a reír. No es que no le importe hacer clientes fijos vendiendo sus propias fotos, como su amigo Ahmed, con lo cual quizás ganaría un poco más de dinero, pero necesita de un espacio y al menos un teléfono con mejor cámara, dos cosas que no tiene.
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