Alza de salarios en Cuba agravaría hiperinflación

«Es como derramar gasolina al fuego», responde Gustavo, exprofesor universitario de economía en Cuba, cuando usted le pregunta sobre el alza salarial que se está aplicando en determinadas empresas estatales sin un adecuado respaldo productivo.

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Desde su punto de vista, “la inflación en Cuba no es un fenómeno nuevo. Durante el Período Especial, esa crisis económica que en la década de 1990 provocó la caída del PIB en un 35%, el proceso inflacionario fue brutal. La liquidez en manos de la población representó un 73% del PIB y el déficit presupuestario alcanzó el 33%. Los salarios eran de diez a veinte veces más bajos que en estos momentos en la isla, pero las producciones agrícolas, incluidas las de azúcar, café y cítricos, así como las de la ganadería y la pesca, eran entre un 20 y un 50 por ciento mayor que las de 2021″.

Gustavo recuerda que en 1988/89 se produjeron 8,1 millones de toneladas de azúcar y en 1991, cuando se desintegra la Unión Soviética y ya con el Período Especial en Cuba, «el azúcar representaba el 90% de los ingresos por exportaciones, pero en 1995/96, la zafra cayó a 4,3 millones de toneladas. A partir de esa fecha, las zafras azucareras comenzaron a disminuir. Actualmente la producción de azúcar a duras penas sobrepasa el millón de toneladas, y se ha llegado al extremo de importar azúcar. En 1993, la dolarización de un sector del comercio y los servicios, la apertura de negocios privados, el subsidio venezolano en divisas y el envío de combustible por parte de Hugo Chávez, fueron factores que contribuyeron a revertir la crisis económica y la inflación”, reportó Diario las Américas.

Gobierno de Cuba, el responsable

Para el exprofesor universitario, a la economía cubana le ha hecho mucho daño que el gobierno no tomara nota de los errores y siguiera apostando por el voluntarismo político, lo que propició que el tejido empresarial y agropecuario continuara descapitalizándose. En su criterio, «los gobernantes son los máximos culpables por el desastre actual de la economía, la agricultura y la industria. Del 2000 al 2018, el Estado importó más de 2.000 millones de dólares en alimentos. Lo ideal hubiera sido que una parte de esos dólares se hubieran invertido en la agricultura, que hubiera permitido cultivar en el país alimentos que se estaban importando. Pero el monopolio y capitalismo de amigos patentado por empresas militares como GAESA, priorizaron la importación. Les resultaba más rentable y les permitía amortizar los gastos en poco tiempo. Con excepción del turismo, extracción de níquel y telecomunicaciones, los empresarios militares, optaron por las ganancias fáciles generadas por el envío de remesas y por la venta de artículos en tiendas en divisas cuyo margen de beneficios se sitúa entre el 240% y el 400%”.

Esas aguas trajeron estos lodos, asevera Gustavo. “En la actualidad, un gran número de empresas estatales presentan un estado ruinoso. Otras, pertenecientes a la marina mercante y la industria pesquera, y más de un centenar de centrales azucareros, se vendieron en dólares como chatarra. Ya en 2018, debido a la crisis económica e inflación de tres dígitos en Venezuela, la improductiva economía cubana entró en una recesión que se aceleró entre 2019 y 2022, al coincidir con situaciones externas que provocaron una tormenta perfecta». Según el exprofesor, una de esas situaciones, «fueron las más de 240 medidas aplicadas por la administración de Trump, que afectaron al único sector lucrativo del país, el administrado por las empresas militares y el Consejo de Estado (turismo, remesas, biotecnología, telecomunicaciones). Debido a la deuda millonaria con la compañía canadiense Sherritt Intertational, la planta de niquel de Moa vio menguar su producción y rentabilidad”.

Otra situación imprevista fue la pandemia, que en Cuba generó un alza en los precios de alimentos y artículos de primera necesidad y afectó las cadenas productivas. «Por si no bastara, la aplicación de la absurda Tarea Ordenamiento, en enero de 2021, con una reforma salarial sin un respaldo de bienes y servicios, que al terminar el año había generado una inflación de un 77,33%, de acuerdo con estadísticas oficiales. Entre 2020 y 2021 el PIB casi cayó un 13% y la liquidez en manos de la población representó el 121% del PIB, con un déficit del presupuesto que ronda el 20 por ciento. Con la economía en números rojos, la pandemia en alza, sin turismo y en medio de un desabastecimiento general, el Estado decide abrir las Tiendas MLC (moneda libremente convertible). Fija el dólar a uno por 25 pesos, pero como los bancos no venden divisas, el mercado informal, la única vía de obtención para los que no reciben remesas, se vio superado por la creciente demanda», afirma Gustavo.

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