La Historia de Miami se remonta a mucho antes de la conquista e incorporación del territorio de la Florida al Imperio español. El área en la que los europeos fundarían la ciudad de Miami estaba habitada desde hacía más de mil años por los Indios Tequesta.
Univista TV WEB/ Por Tony Pinelli
Pedro Menéndez de Avilés y sus hombres visitaron la zona y la reclamaron para España en 1566. Una misión española se estableció un año más tarde. Fort Dallas se construyó a mediados del siglo XIX y consecuentemente fue un lugar de luchas durante las guerras contra los Seminoles.
Las pruebas más antiguas de asentamientos amerindios en la región de Miami datan de hace 10 mil años. La región estaba cubierta por pinos y coníferas en las que habitaban muchos ciervos, osos y aves salvajes. Los primeros habitantes se asentaron en la ribera del río Miami.

Los habitantes de Miami eran diferentes tribus indígenas
Los principales asentamientos se encontraban en la ribera norte del río Miami. Los primeros habitantes crearon muchos tipos de armas y herramientas. Los Calusa, los más poderosos y organizados y los Tekesta, ambos descendientes de los arauacos, los incansables indoamericanos que poblaron Las Antillas desde el Sur.
Los habitantes del área de Miami cuando llegaron los españoles eran los indios, que controlaban el área del sureste de Florida, incluyendo lo que actualmente son los condados de Broward, Miami-Dade y Palm Beach.
Los indios Tequesta pescaban y cazaban así como se dedicaban a la recolección de frutas y raíces de plantas para alimentarse, pero no practicaban la agricultura., sólo eran recolectores. Enterraban los pequeños huesos de sus muertos pero los grandes los dejaban en una caja para que los miembros de los asentamientos los pudieran observar. Se cree que el sitio arqueológico del Círculo de Miami fue obra de los Tequesta.

El primer europeo llegó a Miami en 1513
En 1513, Juan Ponce de León fue el primer europeo en observar el área de Miami mientras se encontraba navegando por la Bahía Vizcaína. Escribió en su diario que había arribado a Chequescha, que es el primer nombre que se conoce de la ciudad. No se sabe en qué punto exacto desembarcó y entró en contacto con los Tequesta.
Pedro Menéndez de Avilés y sus hombres hicieron el primer desembarco acreditado cuando visitaron el asentamiento Tequesta en 1566 mientras se encontraban buscando al hijo perdido de Avilés, que había desaparecido durante un hundimiento un año antes.

Primera Misión Jesuita en Miami
Los soldados españoles, liderados por el padre Francisco Villiareal construyeron una Misión Jesuita en la desembocadura de río Miami un año después pero tras la marcha de los españoles, los Tequesta fueron abandonados a su suerte con las enfermedades traídas por los europeos, especialmente la viruela, que diezmaban a su población.
Las guerras con otras tribus disminuyeron su población y fueron vencidos fácilmente por los Maskoki.
En 1711, los tequesta enviaron a un par de jefes locales a La Habana, Cuba para preguntar si podrían migrar a la isla.
Los cubanos enviaron dos barcos para ayudarlos, pero las enfermedades españolas les volvieron a afectar y muchos de ellos fallecieron. Los españoles enviaron otra misión a la Bahía Vizcaína en 1743, donde construyeron un fuerte y una iglesia.
Los misioneros propusieron crear un asentamiento permanente, donde los españoles pudieran conseguir comida para los soldados y los amerindios. Sin embargo, el proyecto fue rechazado por ser impracticable y la misión fue eliminada antes de finales de año.

La gran helada de 1894 ¿Qué paso con Miami?
Sin embargo, la gran helada de 1894 cambió todo y los cultivos del área de Miami fueron los únicos de Florida que sobrevivieron. Julia Tuttle, una agricultora de cítricos, convenció a Henry Flagler, un constructor de carreteras, para extender la Carretera Costera Oriental de Florida hasta la localidad de Miami.
El 28 de julio de 1896, Miami obtuvo el título de ciudad con una población de 300 personas.
Samuel Touchett recibió un lote de tierra por parte del gobierno británico de 20 000 acres (80 km²) en la zona actual de Miami en 1766. En 1772 la propiedad era dirigida por Bernard Romans.
Una de las condiciones para que la donación fuera permanente era que al menos un colono blanco viviera en cada 100 acres. Aunque Touchett quería crear una plantación colonial sobre la propiedad, debido a problemas financieros nunca llegó a desarrollar su proyecto.
Los primeros colonos permanentes llegaron a Miami a principios del siglo XIX. Pedro Fornells, un superviviente habitante de Menorca y se había asentado en la colonia de New Smyrna de Florida, se trasladó a Cayo Vizcaíno para instalarse en la isla.
Aunque regresó con su familia a San Augustín después de seis meses, dejó un delegado a cargo de su propiedad en la isla.
En un viaje en 1803 Fornells había percibido la presencia de ocupantes ilegales en el continente. En 1825 Waters Smith, un oficial del gobierno de los Estados Unidos (U.S. Marshal) visitó el «Asentamiento de Cape florida», que se encontraba en el continente y otorgó un estatus legal a los ocupantes del continente que carecían de título de propiedad de sus tierras.

Primeros colonos de Miami
Los primeros colonos procedían sobre todo de las Bahamas y del sur de Florida, buscando tesoros y restos de los numerosos naufragios que se producían en los traicioneros arrecifes de la zona.
Algunos habían recibido tierras de los españoles a lo largo del río Miami. Por la misma época, los indígenas seminola llegaron con un grupo de esclavos huidos.
En 1825 se construyó el faro de Cape Florida cerca de Cayo Vizcaíno, para alertar a los barcos de la proximidad de los peligrosos arrecifes.
En la década de 1820 Richard Fitzpatrick adquirió tierras en el río Miami a los colonos locales, convirtiéndose en uno de los más exitosos terratenientes locales. Construyó una plantación de esclavos donde cultivó caña de azúcar, plátanos, maíz y frutas tropicales. Fort Dallas fue construido en la plantación de Fitzpatrick en la orilla Norte del río.
Segunda Guerra Seminola
La zona fue afectada por la Segunda Guerra Seminola (o Semínola, según algunos escritores) en la que el Mayor William S. Harney dirigió varias incursiones contra los indios.
La población blanca se incrementó con la guarnición militar situada en Fort Dallas. Fue la guerra india más devastadora de la historia de los Estados Unidos, provocando una pérdida casi total de la población local de Miami.
El faro de Cabo Florida fue incendiado por los seminolas en 1836 y no fue reparado hasta 1846.
Después de que la Segunda Guerra Semínola finalizara en 1842, William English, sobrino de Fitzpatrick, restableció la plantación de su tío en Miami. Proyecto la «villa de Miami» en la orilla sur del río Miami y vendió varios lotes de terreno. En 1844 Miami se convirtió en la sede de un condado, y en 1850 el primer censo arrojó un total de 96 residentes viviendo en la zona.

Tercera Guerra Seminola
La Tercera Guerra Semínola (1855-1858) no fue tan destructiva como la segunda, pero redujo los asentamientos estadounidenses en el sudeste de Florida.
Al final de la guerra algunos soldados permanecieron, instalándose con la población local.
Algunos de los semínolas también sobrevivieron en los Everglades. Sin embargo, en la década de 1890 sólo un puñado de personas seguía viviendo en Miami.
Muchos de los colonos eran autosuficientes, atraídos a la zona por ofertas de lotes gratuitos de 160 acres de tierra por parte del gobierno federal de los Estados Unidos.
Entre estos colonos estaba William Brickell, conocido como el Padre de Miami, que llegó desde Cleveland, Ohio en 1871. Instaló una oficina de correos en la desembocadura del río Miami y adquirió varios terrenos en la zona.

Miami y la prosperidad de los años 20 del s.XX
La ciudad prosperó durante la década de los veinte del siglo XX pero se debilitó tras la caída del Boom de los años 20 así como por el huracán de Miami de 1926 y la Gran Depresión de los 30.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Miami, que estaba bien situada debido a su posición estratégica en la costa sur de Florida, jugó un importante papel en las batallas contra los submarinos alemanes. La guerra provocó que la ciudad viera aumentados sus habitantes hasta medio millón.
Miami y su vínculo con La Habana
Miami estuvo ligada a La Habana desde principios de siglo XX de manera especial; la cercanía de un país tan especial como Cuba provocó grandes inversiones y posibilidades de desarrollar industrias desde Cuba.
No obstante, tanto para cosas legales como para trampas desde fabricar licor cuando la Ley Seca, hasta las intervenciones militares, o sea asuntos legales e ilegales desde el punto de vista legal en ambos países, hubo sobrada actividad.
Tras la llegada al poder del dictador Fidel Castro en Cuba en 1959, miles de exiliados cubanos emigraron a Miami huyendo del comunismo, otorgando a Miami el quehacer de hombres de empresa que causaron un impresionante desarrollo y la característica de ciudad bilingüe.

Década de los 80 y 90 del s. XX en Miami
Durante las décadas de los 80 y los 90 del siglo XX la tranquilidad del sur de Florida se vio truncada por el asesinato a manos de la policía de Arthur McDuffie, que causó innumerables protestas, el Huracán Andrew y los sucesos en torno a la custodia de Elián González.
Los problemas de Cuba han repercutido en Miami todos estos años, al punto que los problemas de Venezuela, Nicaragua, Colombia, etc. También han afectado de una forma u otra a la bella ciudad turística.
Miami es hoy día, una de las ciudades norteamericanas con población no nacida en EEUU más nutrida, y a pesar de su formidable red de carreteras el atascamiento del tránsito es preocupante. No obstante, su desarrollo turístico sigue atrayendo inversiones y su economía va en desarrollo.
En la actualidad, Miami es uno de los principales centros financieros y turísticos del mundo, que cada día atrae a más habitantes del Norte del país y de otras regiones del mundo, y todos los habitantes que han hallado protección y abrigo en sus predios llevan a esta increíble ciudad en el alma.

