Un brote de tuberculosis en el Combinado del Este, ha sido denunciado por familiares de varios reclusos que se encuentran retenidos allí.
Una denuncia hecha en redes sociales por el activista Marcel Valdés, asegura que la prisión del Combinado de Este, donde también se encuentran encarcelados varios presos políticos, vive un brote de esta peligrosa enfermedad.
La información le fue confirmada al opositor antillano por uno de los reos del propio penitencial, lo cual ha sido respaldado por varios familiares de personas recluidas allí, así como sanitarios del área de higiene y epidemiología a la que pertenece el centro penitenciario.
Así lo confirmó la página de Facebook “Gremio Médico Cubano Libre” (GMCL), al compartir en su perfil oficial un comunicado de prensa, donde se hace eco del peligroso asunto, pues “la tuberculosis puede llegar a ser cien veces más prevalente dentro de las cárceles que fuera de ellas”, asegura la nota.
Según datos ofrecidos por GMCL, esto ocurre debido al hacinamiento en el que se encuentran y conviven la mayoría de los reclusos, donde las celdas presentan “una ventilación insuficiente”, además de “al desconocimiento de las medidas preventivas y a la falta de supervisión y cumplimiento del tratamiento”, refiere la entrada.
La institución carcelaria, ubicada en el Km.13 ½ Vía Monumental, La Habana, Cuba, a unos diez kilómetros del centro de La Habana, alberga casi a nueve mil presos, quienes conviven allí en las condiciones más inhumanas.
Tras las protestas del 11 de julio, las mazmorras de esa prisión fueron “preparadas” para acoger a los cubanos que salieron a manifestarse a las calles y que fueron apresados por la dictadura y en cerrados allí junto a asesinos y violadores, cuando su único delito fue pedir libertad.
“Esa parte de la prisión, el ‘área incrementada’, es una zona de castigo con celdas de cuatro metros de largo por 1.80 metros de ancho, con literas de cemento, donde ahora además intentan aislar a los que tosen mucho y expectoran con sangre según refieren los técnicos de higiene que han ‘atendido’ casi sin recursos el brote”, se puede leer en la nota del GMCL.
Debido a las precarias condiciones en las que se encuentran los penitenciales cubanos, es muy común que aparezcan este tipo de enfermedades, las cuales se propagan rápidamente entre la población de reos.
“El área libre de esos calabozos de aislamiento es menor de dos metros cuadrados. No tienen electricidad, y solo llega una tenue luz natural durante parte del día”, refiere la nota compartida por la página de Facebook.
Se denunció además que, desde septiembre del 2022, se vienen empleando antorchas frente a las celdas como medida de “Iluminación” para enfrentar los apagones. Las mismas están hechas con trapos empapados en petróleo y el humo que proviene de este “alumbrado”, hace que el aire sea casi imposible de respirar.
Aún se espera por conocer más datos sobre cuántos infectados hay dentro del centro y cuál será la respuesta de las instituciones implicadas en este delicado problema de salud.

