Alberto Navarro González, embajador de la UE en Cuba, ha dado mucho de que hablar por su parcialidad política con la dictadura cubana. El cese de este funcionario, es una medida justa que alegra a todos los partidarios de la democracia y del respeto a las libertades civiles.
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La historia que termina con el cese del embajador presenta varios episodios que hacen dudar de la eficiencia de la Unión Europea en los procesos de selección de sus representados en los diferentes países del orbe.

Un cese necesario para un embajador contrario a la democracia y los derechos humanos
CiberCuba hace un recueno de las diversas declaraciones que dieron activistas, periodistas y dirigentes opositores sobre el cese del embajador de la UE. Las declaraciones son contundentes y absolutamente acordes con la realidad del desempeño irregular de Navarro en sus funciones.
En líneas generales, consideran que el cese se veía venir debido a la parcialidad que mostró Navarro hacia el régimen cubano en toda su gestión. Destacan que en ningún momento respetó las formas diplomáticas inherentes a su cargo y que sus acciones contradicen abiertamente lo que deberían ser los principios democráticos que debería mostrar un funcionario de este calibre.
Realizan también un llamado de atención a la Unión Europea y a los procesos de selección empleados, ya que consideran que éstos deberian ser más idóneos y transparentes.

