Cuando tengas varias recomendaciones, pídeles presupuestos a tres o cuatro contratistas. Decídete por quien se adapte más a lo que deseas, se ajuste a tu presupuesto, tenga más química contigo y te luzca más profesional. Ten en cuenta si tiene seguro de responsabilidad civil.

4- Escribe un contrato
Sé que suena algo estricto, pero es la mejor forma de evitar los malos entendidos. Mi abuela decía “papelito guarda lengua”. El contrato debe establecer qué es lo que se va reformar, los materiales a utilizar, los equipos a instalar, el plazo de ejecución de los trabajos y la forma de pago.
5- El pago
Nunca pagues más del 50% antes de comenzar la reforma. Aquí se aplica otro dicho: “Músico pagado toca mal son”. Lo recomendable es el 15% o 20% del presupuesto al inicio y después hacer pagos paulatinos, en la medida que se va realizando el trabajo. Resérvate un 10% para el final, hasta que compruebes que todo funciona y quedó como deseabas. Pide una factura del pago. Es muy útil para cualquier reclamación.
6- Clarifica los trabajos extras
Los españoles le llaman: “pos ya que”. Pues ya que quitaste la pared, porqué no levantar aquí una columna. Esos trabajos extras que van surgiendo al calor de la obra no están presupuestados. Por ello, si el contratista acepta hacerlos, inmediatamente debes acordar cuánto te va a costar y cómo influirá en el desarrollo de las otras labores.
Una vez terminado el trabajo, si los cambios han sido de envergadura debes comunicárselo a tu compañía de seguros.

Univista Insurance: 305-740-1340

