Cuba: dos siglos de retraso económico y sociopolítico

En pleno siglo XXI, se cosecha el berenjenal de errores que la dictadura cultivó en estos 64 años de martirio socialista.

Sin contar el daño antropológico a la sociedad cubana, lo único logrado por el régimen es un atraso económico y sociopolítico de casi dos siglos con respecto a muchos países de Latinoamérica, que en 1959 igualaban a la Isla en diversos índices de desarrollo. Ese es el legado de la miserable y corrupta tiranía.

A menudo vemos en redes sociales a cubanos de a pie expresar opiniones como estas: “pero tengo dignidad” o “yo soy Fidel”. Planteamientos ignorantes y difíciles de explicar en la caótica y triste realidad cubana de hoy, que ingiere menos calorías que los esclavos de las plantaciones cañeras de mediados del siglo XIX.

Desde los inicios del mismo proceso, la economía cubana presentó problemas. El gobierno jamás fue capaz de estabilizar su producción nacional sin la ayuda extranjera de países como la Unión Soviética, España o Venezuela; que lo mantuvieron a flote con millonarios créditos y préstamos financieros.

En 2020, el ritmo de decrecimiento descendió hasta un 10.9 %, la inflación alcanzó niveles de tres dígitos producto del reordenamiento económico y la escasez de divisas. El precio de la canasta básica se multiplicó por diez y agudizó la ya precaria situación del bolsillo de los cubanos.

No todo fue culpa de la pandemia o del embargo de los Estados Unidos como esgrime el gobierno, sino consecuencia de un desequilibrio sistemático dentro de una economía planificada de puño de hierro. El eje de este disparate tuvo tres direcciones fundamentales desde el 2020 hasta hoy.

  1. La unificación monetaria y la eliminación del peso convertible cubano.
  2. La reforma del sistema de precios y salarios y de seguridad social.
  3. La reducción de gratuidades y el consabido aumento de los precios.

La periodista española Isabela Cotta señaló que la verdadera causa de tal desastre y hambruna lo constituye el sistema de planificación más férrea que queda en el mundo socialista. Un ejemplo a prueba de toda duda es que entre 2019 y 2022, Cuba no llegó nunca a sobrepasar el millón de toneladas de azúcar.

Según la Hertage Foundation, la Mayor de las Antillas se ubica ente los peores países en el mundo en cuanto a libertad económica, superada solo por otros dos colosos: Corea del Norte y Venezuela.

Por otra parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Mundial coinciden en que entre 2019 y el 2022 el PIB decreció a un ritmo anual de más del 8.5%. Esto ha traído una efervescencia que preocupa a la cúpula castrista. Todas las puertas se han cerrado. El juicio de Londres ha movilizado a todos los acreedores de la deuda de un país parásito que pide y no paga.

El país acumula deudas por aproximadamente 10 mil millones de dólares. Cuba es hoy un Estado que huye de sus compromisos, en balsa y en avión.

¿De qué “dignidad” hablamos? ¿La de hacer cola todo el día, no tener papel higiénico, soportar infinitos apagones y realizar ayunos? ¿Acaso esa misma dignidad la viven los sátrapas gobernantes que van de fiesta en fiesta?

El pueblo cubano es un esclavo moderno que carece de los derechos fundamentales, de la dignidad humana y hasta de la media libra de tasajo que diariamente le servían a sus antepasados africanos.