Muchas familias en Santiago de Cuba no pueden cubrir las altas tarifas de la electricidad y deben vivir sumidos en la desesperanzadora oscuridad, algo difícil de creer en este siglo.
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Desde Diario de Cuba recogieron algunos testimonios de personas que no pueden costearse “el lujo”, de la electricidad, en una isla donde reinan los bolsillos quebrados para el pueblo cubano.
Eliecer Sardiñas es uno de los cientos de clientes que han quedado «a oscuras», sin que los funcionarios reparen en que su infracción no es «voluntaria», sino que simplemente su chequera apenas le alcanza «para subsistir y el costo de la tarifa continúa siendo excesivo».
Como muchos en Van Van, un barrio marginal de la segunda ciudad en importancia de Cuba, Sardiñas anda con su carga de angustias y no deja de maldecir a la Tarea Ordenamiento porque, a su juicio, es la causante de su insolvencia.

Sin poder pagar la electricidad un problema más común de lo que se cree
Yarisbel es otra santiaguera que debe las facturas de los meses de noviembre y diciembre de 2021. Se considera víctima de los «apagones selectivos», como llama a los cortes a clientes que en su barrio, Los Cangrejitos, no pueden pagar las tarifas del Gobierno.
«De qué bondades habla el comunismo cuando llevo una bola de días sin electricidad, cocinando con leña y espantándole los mosquitos a mis tres hijos a manotazo vivo», dijo esta madre soltera que, en medio de la pobreza extrema, se enfrenta a precios del primer mundo.
Sentado en el parque de René Ramos, Raúl observa la ciudad y se siente «un muerto sin doliente». A la carestía, el desabastecimiento, la pandemia de Covid-19 y los retos que asume como padre de dos adolescentes que dejaron los estudios y andan en líos de pandillas, se añade el corte del fluido eléctrico en su cuartería, donde «no hay contadores y se hace un estimado colectivo».
Situaciones complicadas también se reportaron en el barrio de Santa Úrsula, en La Risueña y Sorribe, donde la Policía intervino para controlar a quienes alegaban que resultaba arbitrario cobrarles un gasto que nunca tuvieron, debido a la «doble facturación que hacen los cobradores para estafar a los clientes».
«Estos tipos son unos sinvergüenzas. El que cortó la corriente en mi casa fue el mismo que por 10.000 pesos conectó el taller de mi vecino al alumbrado público», se quejó Prudencio, residente en uno de los solares donde el tema de la electricidad caldea el ambiente.
Con información de: Diario de Cuba
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