Los familiares de los dos cubanos que volaron desde Tarará, al este de La Habana, hasta Cayo Hueso, en el sur de la Florida, a bordo de un ala delta motorizado sabían de los planes de David López Alfonso e Ismael Hernández Chirino, pero sí están seguros de que si los regresan a la Isla podrían enfrentarse a lo peor tras ser considerados como “desertores” y acusado de “robo” de la aeronave.
El canal Telemundo mantuvo una entrevista telefónica con la hermana de Ismael, quien pidió a las autoridades estadounidenses que no los devuelvan a Cuba. “Si los regresan, el problema que se van a buscar no tiene palabra, no se compara con nada. El problema que se van a buscar va a ser gigantesco, no van a poder ser nadie más nunca en su vida”, dijo Laura Hernández Chirino.
La joven cubana confirmó la nota de prensa divulgada por el Club de Aviación de Cuba al decir que ambos pilotos “hacían vuelos comerciales para el turismo y con algunos cubanos que podían pagarlo” en las playas del Este de La Habana.
El Club de Aviación de Cuba pide a las autoridades estadounidenses que atiendan el caso y devuelvan el vehículo robado. “Denunciamos este hecho y transmite a las autoridades internacionales correspondientes su desacuerdo con hechos como estos y solicita se aplique a estos individuos las sanciones correspondientes a la gravedad del caso y la devolución del equipo sustraído”.
Otros cubanos que también escaparon de Cuba por mar o aire en circunstancias excepcionales les dieron asilo político
La migración de cubanos a Estados Unidos, particularmente a Florida, península separada por apenas 90 millas de la costa norte de Cuba, ha sido un tema recurrente desde que los comunistas llegaron al poder en la isla hace más de 64 años.
Sin embargo, en los últimos tiempos las medidas desesperadas que están tomando algunos cubanos para salir de la isla se han incrementado debido al empeoramiento de las condiciones económicas y la represión política que existe bajo el actual régimen
Por ejemplo, están los casos de Pablo Mantilla Masa, que partió de Varadero en una tabla de surf. Su conocimiento del mar, ayudado por equipos como el GPS, le permitió cruzar el Estrecho de Florida.
Otro caso digno de mención fue el del piloto Rubén Martínez Machado, quien escapó de Cuba en octubre pasado en un avión ruso que robó a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos (ENSA). En ambos casos, se les concedió asilo político en Estados Unidos.

