Lis Cuesta, la esposa del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez y que reniega de ser primera dama de la Cuba socialista, se olvidó de las declaraciones de su marido y actúo como tal en la reciente visita oficial a República Dominicana, donde paseó por la capital quisqueyana junto a sus colegas primeras damas de Argentina, Paraguay y la anfitriona Raquel Arbaje.
De acuerdo con el portal web de la Presidencia, el recorrido de las féminas se dio mientras sus esposos estaban reunidos en el programa oficial de actividades de la XXVIII Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno en Santo Domingo.
La dominicana Arbaje, esposa del presidente Luis Abinader, guio a sus colegas por importantes sitios turísticos del centro histórico de la capital como la Catedral de Santa María de la Encarnación y llegaron hasta el parque Colón, donde presenciaron una actividad cultural representativa del territorio dominicano. Luego disfrutaron de un almuerzo y finalmente presenciaron un documental sobre el fallecido diseñador Óscar de la Renta, vinculado al mundo de la moda.
En varias ocasiones, Díaz-Canel ha aclarado que en Cuba no hay primera dama y que su esposa es una ciudadana más que tiene su trabajo. Sin embargo, como en tantas oportunidades, el discurso oficial no hace sentido con la realidad, pues Cuesta no se pierde un viaje al extranjero con su esposo incursionando en gastos para el presupuesto del Estado y en ausencia a su “trabajo”.
Si la holguinera no es primera dama, entonces para qué asiste a “eventos burgueses” con otras primeras damas, donde tiene lujosas cenas y participa en “banalidades”, impropias de la sociedad socialista, como un conversatorio de moda sobre Óscar de la Renta.
Algunos argumentan que fue un desliz del programa de protocolo oficial, pero si ya viajó a República Dominicana, lo lógico es que asistiera a esas actividades. Lo que es ofensivo es engañar a los cubanos repitiendo que la señora Lis Cuesta no es primera dama y, sin embargo, actúa y gasta como tal.
“Mientas anda de rumba por el mundo, un pueblo llora el hambre y la incertidumbre de vivir el día a día. Dios nos bendiga”. “Uno en este pueblo pasando hambre y ella dándose la mejor vida”, fueron algunas de las reacciones de los cubanos en redes sociales.

