El laberinto del lavado de dinero en Cuba

Una denuncia revela el entramado de la corrupción castrista en Cuba y sus estrategias para el desfalco de capital.

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«Revelado en diciembre de 2016, el escándalo de la empresa brasileña Odebrecht y posteriormente sus repercusiones políticas demostraron que, aunque la democracia sea frágil en algunos países de América Latina, la separación de poderes permite luchar contra la corrupción y hacer justicia.

El delito de Odebrecht fue haber pagado sobornos a cambio de contratos no solo en Brasil, sino en otras partes del mundo. El soborno compraba a políticos, y esto le permitía a la empresa ganar licitaciones de grandes proyectos de infraestructura, como el metro de Caracas, el puerto de Mariel en Cuba, y gran parte de la infraestructura utilizada por Brasil en la Copa del Mundo de fútbol de 2014, incluidos algunos de los nuevos estadios construidos para dicho evento. Como parte del esquema, Odebrecht financiaba campañas presidenciales, comprometía a políticos y sembraba el camino para futuros negocios. Se trataba de toda una maquinaria de corrupción, amparada en el poder y el éxito de una empresa que se fue expandiendo especialmente en América Latina con el paso del tiempo, reportó Diario las Américas.

Lavado de dinero en Cuba

Como resultado de la operación Lava Jato, decenas de ejecutivos de Odebrecht, incluido el presidente de la empresa, fueron encarcelados. Estos ejecutivos firmaron acuerdos con los investigadores de la Justica brasileña, en los que se comprometieron a confesar los delitos e identificar a los funcionarios corruptos a cambio de sentencias de prisión más leves. En diciembre de 2016, Odebrecht firmó un acuerdo de indulgencia con las autoridades de Estados Unidos y Suiza, acordando pagar 2.600 millones de dólares en multas por sus errores pasados.

Sin embargo, cuando analizamos la corrupción en Cuba, observamos un fenómeno más sofisticado y que el montado por Odebrecht. La diferencia es simple. En el caso cubano, no es una empresa como Odebrecht la que compraba políticos para ganar licitaciones de proyectos de infraestructura, sino una organización que controla el país a través de rígidas leyes y decretos que entierran la transparencia financiera de las instituciones, poniéndolas en manos de quienes controlan el aparato represivo del Gobierno. No se trata de una organización que compra a políticos, sino de un grupo criminal que decide e implementa la política pues, además de ser sus miembros empresarios monopólicos, son también los políticos, los represores y quienes imparten la justicia.

Corrupción en Cuba

Como hemos visto recientemente, las estadísticas publicadas por el propio régimen muestran una abismal disparidad entre los montos de inversiones en actividades inmobiliarias, y los destinados a sectores de la economía extremadamente sensibles, como la agricultura y la salud, una diferencia que ha llamado la atención de varios economistas cubanos.

Primero que todo, hay que señalar que esta disparidad en el manejo de las inversiones y sus prioridades muestra una total falta de transparencia en el manejo de las finanzas de Cuba, resultando obvio que es tema ajeno al propio Gobierno, y que es el grupo criminal que controla el país el que hace uso y desuso del capital financiero a su propia conveniencia.

Con las exportaciones en niveles críticos, las remesas disminuidas en más de un 70% en los primeros ocho meses de 2021 y el turismo con un declive del 95% con respecto al año anterior —que de por si fue bien bajo—, el país se ha quedado prácticamente sin fuentes de financiamiento. El sector menos afectado ha sido la exportación de servicios médicos, la cual aportó en 2018 unos 6.398 millones de dólares (no se han publicado los del 2019 y del 2020).

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